inflacion argentina

La obsesión con la deuda externa

En las filas de la alianza peronista-estatista-progresista, hoy principal oposición al gobierno de Milei, hay una clara obsesión con la deuda externa. Se desgarran las vestiduras con los sloganes “Patria si, colonia no”, “relaciones carnales estilo noventa”, “volvió el menemato”, y muchos otros. Pero no logran establecer la conexión entre el exacerbado gasto y los ingresos que tiene la Argentina.

Quienes más han endeudado históricamente al país (sin ser lo únicos) fueron estos sectores. Y lo digo en plural porque esta actuación fue con el consenso también de cambiemos y del radicalismo. Éste último abandonó la racionalidad económica desde que el gobierno de Hipólito Yrigoyen tomó el poder hasta nuestros días. El peronismo, en cambio, nació ignorando esta premisa.

Cuando el gobierno de un país gasta por encima de sus ingresos (lo que la alianza populista llama “inversión social”) debe cubrirlo de alguna manera. Existen las siguientes formas de cubrirlo:

  1. Aumentando impuestos
  2. Tomando deuda
  3. Emitiendo moneda
  4. Venta de patrimonio público
  5. Declarando el default

El problema del déficit es que la mayoría de la gente no lo entiende. Y al preguntarse de qué manera pueden cubrirse tan nobles gastos que hace el gobierno (esos que vulneran el principio de subsidiariedad de la Doctrina Social de la Iglesia) lo más fácil es responder:  Sáquenle a los que más tienen! Esos ricachones sin sensibilidad social que se la llevan toda! y bajezas por el estilo. Es decir, utilizan argumentos sensibleros para justificar el robo descarado a determinados sectores. Entre nosotros, es común escuchar que aumentar impuestos al campo es lo más justo, por ejemplo.

 

Estos grupos, al declararse enemigos de USA y Europa por motivos ideológicos, establecieron relaciones amistosas con países del mapa geopolítico que no acceden al crédito, que no crecen, que tienen sistemas políticos autoritarios o directamente tiranías: me refiero a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Irán, Rusia, etc. Fue entonces que, al no poder obtener forma alguna de financiamiento, echaron mano a la emisión monetaria de forma descontrolada. Basta ver el gráfico de la portada para saber lo que fue el último gobierno. Si en el mundo la inflación anual ronda el 5%, en la Argentina de los Fernández y Massa, llegó a ser 211% solamente en el 2023.

 

Nadie duda de que uno de los principales motivos para votar a Javier Milei fue que, durante su campaña, prometió encargarse del problema que asolaba a los argentinos. Y que solamente un gobierno desde 1983 lo pudo lograr: fue el de Carlos Menem.

No debemos dejarnos llevar por los humores de los medios de comunicación que pueden armar titulares como uno que vi recién “ALERTA INFLACIÓN CALIENTE ¿SE VIENE LO PEOR?” y otros del estilo. Escuchemos, leamos, aprendamos de los que saben. Contrastemos autores, escuelas y divulgadores porque todo no puede ser verdadero o falso, según nuestras preferencias.

 

Henry Hazlitt, escribió en su famosa Economía en una lección, lo siguiente:

“(la inflación) Puede, en efecto, beneficiar durante breve periodo a los sectores favorecidos, aunque sólo a expensas de otros grupos. Y a largo plazo engendra consecuencias desastrosas para la comunidad entera. Basta una inflación relativamente suave para desarticular la estructura de la producción, favoreciendo la expansión excesiva de unas industrias a expensas de las restantes. Todo ello implica mala inversión y derroche de capital. Cuando la inflación se derrumba o es detenida, la equivocada inversión de capital —en máquinas, factorías o edificios— aparece incapaz de producir beneficios suficientes y pierde la mayor parte de su valor.

Tampoco es hacedero detener la inflación de manera suave, evitando de tal suerte la subsiguiente depresión. Una vez embarcados en la nave de la inflación, ni siquiera es posible detenerla con arreglo a previsores planes, ni cuando los precios alcanzan el nivel preestablecido, pues las fuerzas políticas y económicas escaparían fatalmente a cualquier clase de control. No cabe argumentar en pro de la subida del 25 por 100 en los precios, sin que alguien alegue que tal razonamiento doblemente induce a un aumento del 50 por 100 y otro asegure que es cuatro veces más convincente para llevar a cabo un incremento del cien por cien. Los grupos políticos influyentes que se beneficiaron de la inflación se opondrán a que se le ponga término.

(…)

“Aun así y todo, jamás se extingue el entusiasmo por la inflación. Parece como si ningún país fuera capaz de aprovechar la experiencia de otros y ninguna generación de escarmentar ante las adversas enseñanzas legadas por sus antepasados. Cada generación y cada nación son víctimas de idéntico espejismo, todos pugnan por alcanzar el mismo fruto del Mar Muerto, que luego se torna polvo y ceniza en sus bocas. Pues característica esencial de la inflación es infundir a miles de engañosas ilusiones.”

(…)

La inflación es la autosugestión, la hipnosis o anestesia que amortigua el dolor de la operación. Es el opio del pueblo.” 

(…)

 La propia inflación no es en el fondo más que una forma singular de tributación. Quizá la peor, ya que de ordinario exige más de quienes cuentan con menores posibilidades económicas.”(1)

 

En estos días, todas las miradas se concentran en las publicaciones mensuales del INDEC que parecen contrastar las declaraciones del presidente de la nación, quien afirmó reiteradas veces que la inflación mensual comenzará con el número 0 a partir del mes de Agosto. Lo que aproximaría a la inflación anual en 20% + – para el 2026. Pero con la promesa de haber anclado el Gasto Público para que nunca más pueda volverse al emisionismo, al menos mientras él sea Presidente.

 

NOTAS: 

(1) http://debatime.com.ar/henry-hazlitt-el-hechizo-de-la-inflacion/




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