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PAPA FRANCISCO, EL MILEI DEL VATICANO

Por Benjamín Santamaría

El Papa Francisco pensaba como Javier Milei, al menos en lo que se refiere a la forma de  administrar el Estado que le tocó regentar. El libertario argentino estableció el ajuste presupuestario como el pilar fundamental de su programa de gobierno y su principal herramienta para combatir la inflación. Es decir, si por algo va a ser recordado este presidente, es precisamente por esta medida económica.

Una medida que quedó sellada en la historia a través del icónico lema No hay plata pronunciado durante su discurso de investidura. Esta frase sirvió a modo de advertencia: Milei no estaba dispuesto a gastar más de lo que ingresaba. Si no hay dinero, no hay dinero. Desde el principio sostuvo que el déficit fiscal crónico es la raíz de todos los males económicos de Argentina, ya que históricamente se ha financiado mediante la emisión monetaria, lo que a su vez ha pulverizado el valor del peso.

Al alcanzar el equilibrio fiscal, el famoso déficit cero, Milei quiso cortar de raíz la necesidad de imprimir billetes, así como estabilizar la macroeconomía y recuperar la confianza de los inversores internacionales. En este esquema, el ajuste funciona como una cirugía mayor: una apuesta drástica para frenar la decadencia económica, asumiendo que el orden de las cuentas públicas es la única vía posible para sentar las bases de un crecimiento genuino a largo plazo.

Y como si de una idea genuinamente argentina se tratara, el Papa Francisco defendió entre los suyos esta misma línea económica. Eso sí, en el Estado que le tocó gobernar. Y es que la Ciudad del Vaticano cayó durante algunos años en un déficit reiterado, incluso de tendencia ascendente. Esto encendió las alarmas de quien entonces era el Santo Padre, haciendo que se apresurase a establecer, literalmente, una política de “déficit cero”.

En una carta enviada al Colegio Cardenalicio el 16 de septiembre de 2024 (Papa Francisco, 2024), el anterior Pontífice definió el déficit cero como “uno de los principales objetivos a perseguir con determinación para asegurar la sostenibilidad económica de nuestra organización”. Sin matices. El Papa Francisco tuvo entre sus pilares el mismo objetivo que tiene Javier Milei.

Y no sólo fue una cuestión declarativa, sino que se plasmó en la realidad. En 2021, el déficit de la Santa Sede había sido de 42 millones de euros y, en 2022, de 33,4 millones (Segreteria per l’Economia, 2022). Más tarde, en 2024, el agujero ascendió hasta los 51,2 millones (Oficina de Prensa de la Santa Sede, 2025), justo el mismo año en el que el Papa Francisco recordó la necesidad de equilibrar las cuentas. Tras ello, en 2025, se logró un superavit de 1,6 millones.

Sostenibilidad de las pensiones

Por otro lado, en una misiva enviada a los cardenales el 19 de noviembre de 2024, el Papa Francisco (2024) pidió que se buscara una solución al desequilibrio existente en el sistema de pensiones del Vaticano: “Se han realizado diversos estudios de los cuales se ha derivado que la gestión actual de las pensiones, teniendo en cuenta los activos disponibles, genera un déficit significativo”.

Esa situación, según el Pontífice, mostraba la existencia de “un grave desequilibrio prospectivo en el Fondo, cuya magnitud tiende a aumentar con el tiempo si no se interviene”. “En términos reales, esto significa que el sistema actual no es capaz de garantizar a medio plazo el cumplimiento de las obligaciones pensionarias para las generaciones futuras”, declaró entonces el Santo Padre con vehemencia.

Es decir, el Papa Francisco fue capaz de detectar que el desequilibrio en el sistema de pensiones podría ocasionar un grave problema a largo plazo, algo que puede parecer evidente, pero que no lo es para todo el mundo. Por ello, el sucesor de Pedro aseguró que se necesitaban “medidas estructurales urgentes, que ya no pueden posponerse, para lograr la sostenibilidad del Fondo de Pensiones, en el contexto más general de los limitados recursos disponibles para toda la organización, y una cobertura de pensiones adecuada para los empleados actuales y futuros, bajo una perspectiva de justicia y equidad entre las diferentes generaciones.”

“No son decisiones fáciles y requerirán una especial sensibilidad, generosidad y disposición al sacrificio por parte de todos”, sentenció el Papa Francisco de una forma un poco más elaborada que aquella que se reduce a “No hay plata”. Por tanto, las circunstancias permiten afirmar que el predecesor de León XIV fue el Milei del Vaticano, desarrollando políticas de estabilidad presupuestaria y pidiendo ajustes para conseguirlo. Lo mejor de todo es que parece haberlo conseguido.

 

Benjamín Santamaría
Es economista, con máster en Educación. Actualmente es redactor de Economía en OKDIARIO. Es miembro de la Junta Directiva del Centro Covarrubias.

 

Bibliografía:

Oficina de Prensa de la Santa Sede. (2025). The Holy See closes 2024 with a surplus of €1.6 million. Bollettino Sala Stampa della Santa Sede. https://press.vatican.va/content/salastampa/en/info/2025/11/26/251126a.html

Papa Francisco. (2024). Letter of the Holy Father to the College of Cardinals and to the Prefects and Heads of the Curial Institutions, the Offices of the Roman Curia and the Institutions connected to the Holy See. Bollettino Sala Stampa della Santa Sede. https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2024/11/21/241121d.html

Segreteria per l’Economia. (2022). Santa Sede: Bilancio di Missione 2022. Comunicato della Segreteria per l’Economia. Bollettino Sala Stampa della Santa Sede. https://press.vatican.va/content/salastampa/it/info/2022/01/28/santa-sede_bilancio-di-missione-2022–comunicato-della-segreteri0.html

 

Fuente: https://centrocovarrubias.org/




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