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Psic. Andrés Irasuste – Gianni Vattimo: pillerías intelectuales de un condottiero.

Gianni Vattimo es italiano nacido en 1936. Es Doctor en filosofía y se define a sí mismo como un “cato-comunista”, un católico comunista y anti-fascista. Ya aquí tenemos una seria contradicción: ¿cómo se puede ser católico (presuntamente) y comunista, es decir, defender una ideología que profesa un odio deicida secularizado extremo hacia la Iglesia (y que muchas veces quiso destruirla), y que además, es responsable de más de 100 millones de muertos exterminados en el siglo XX en nombre de una ideología del odio…? Este auténtico condottiero italiano, vestido con elegantes trajes y que viaja a dar sus conferencias en clase business, no se trata solamente de un teórico sobre el papel, sino que se ha desempeñado también como eurodiputado por el partido italiano de la Alianza de los Liberales y Demócratas Cristianos de izquierda, lo que lo transforma en un caso muy interesante para ver cómo un “filósofo estrella”, asimilado en el mundo por miles de académicos, estudiantes, activistas y decenas de políticos, hace a su vez política desde el seno parlamentario de la Unión Europea.

En la página del Parlamento europeo podemos apreciar, en la sección del profile de  Vattimo, muchas mociones e intervenciones parlamentarias como ser sobre la situación de la población griega durante la crisis económica. Pero lo que más se deja destacar son sus mociones contra la homofobia y en pro de la liberación LGBT. Es que Vattimo, además de cato-comunista anti-fascista e intelectual estrella de la posmodernidad, es gay, y un abanderado del liberacionismo gay que se presenta a sí mismo como tal.

A diferencia de otras figuras de la “Intelligentzia” europea, Vattimo suele venir con frecuencia al Cono Sur, habiendo dado conferencias en Buenos Aires y también en Montevideo, a quien asistí a ver en 2008 en el Paraninfo universitario. No necesita traductores, puesto que habla un castellano casi perfecto, al igual que el inglés y el alemán, lengua esta última que le permitió ser discípulo directo de  Hans Gadamer, así como un detallado estudio e interpretación del pensamiento de Nietzsche y de Heidegger. Una de sus frases favoritas en conferencia es: “cuando me hablan de la verdad objetiva echo mano a mi revólver”. Esta frase, irónica, incluso nihilista y perversa, parafrasea la conocida frase del socialismo-nacional: “cuando me hablan de cultura desenfundo mi pistola”. Vattimo siente placer, goza en poder parafrasear al nazismo en función de sus propias ideas posmodernistas. Dicho goce es notorio, podemos apreciarlo en su rostro; el goce de poder valerse de los recursos del enemigo a su favor. “Cuando alguien quiere venir a decirme la verdad absoluta es porque quiere ponerme a sus pies, quiere dominarme”, afirma Vattimo, el condotiero seductor. (2010, p. 92)

¿Qué es lo que miles de estudiantes y activistas están incorporando a su “forma mentis”, es decir, a la formación de su mentalidad, al asimilar el pensamiento de Vattimo? Están incorporando y volviéndose acólitos del “pensiero debole”, del “pensamiento débil”, comodín conceptual acuñado por Vattimo, y que básicamente consiste en la defensa del relativismo ético, político, sociológico y religioso en aras de un proyecto de sociedad “abierta” al liberalismo y al ecumenismo religioso (que el Vaticano abrace todas las religiones y creencias), así como una democracia basada en la negación de premisas “rígidas” en lo que respecta a valoraciones morales y culturales para la vida entre seres humanos en sociedad.

Es por ello que Vattimo reluce como un campeón del pensamiento posmodernista, el cual inspira políticas de liberalización en diversas áreas: sexualidad, drogas, religión, educación, así como diversas “agendas de derechos”.

El núcleo esencial de su pensamiento se podría resumir en el título de una de sus obras más recientes: “Adiós a la verdad”. ¿En qué consiste, pues, este “adiós a la verdad”? Veámoslo brevemente.

En política y cultura: Vattimo se rebela (siguiendo ya toda una tradición occidental modernista) en contra de la concepción de que la verdad consiste en una correspondencia veraz entre el sujeto, con su acto de conocimiento, y la realidad objetiva, para pasar a proponer que la verdad es tan sólo una serie de “actos de interpretación”. Todo es interpretación e interpretación de interpretaciones, por lo que la realidad se vuelve una multiplicidad de relatos diversos. En esto Vattimo es epígono de intelectuales como Jacques Derrida, quien afirmaba que la realidad es un “texto”. Burda vuelta de tuerca hacia una especie de idealismo lingüístico, a medio camino entre Wittgenstein y el burdo relativismo de todas las cosas.

De este modo, se establece un corrimiento desde el realismo filosófico al subjetivismo, tendencia de la que la posmodernidad es tributaria en exceso. La postulación de la verdad no es deseable dirá, puesto que cada vez que alguien lo hace, lo hace en nombre de leyes naturales, “ontologías rígidas” y “esencialismos” que conducen al “platonismo político”, lo cual más o menos equivale a hablar de fascismo en la jerga irresponsable y displicente de estos “filósofos”. Vattimo es el paladín de la lucha anti-fascista en el pensamiento; hace del fascismo eso que Alain de Benoist denomina „Schimpfwort“, una palabra intimidatoria que agita grandes miedos, ansiedades y fantasmas colectivos y personales. ¡Huyamos del fascismo escapando a toda postulación de verdad objetiva en filosofía y en política!  “Allí donde la política busca la verdad no puede haber democracia”, sentencia, dado que ello, entre otras cosas, conduce a la “dictadura autoritaria de los expertos”. (2010, p. 29) Vattimo es un ‘expert’, sí, pero que ha venido a salvar a las personas. Por ello, Vattimo también rechaza la noción de la existencia de una naturaleza humana, peligrosa postulación ontológica, que podría llegar a justificar ordenamientos sociales “conservadores”. Esto tiene mucho sentido en un liberacionista pro-gay: el constructivismo social (el cual niega la existencia de una naturaleza humana que no dependa de las relaciones sociales y su respectiva interiorización) ha sido la epistemología anti-científica con la cual se han edificado las armas teóricas y sucesivos subterfugios retóricos de las minorías organizadas desde los años 70, principalmente el movimiento del new feminism anglosajón.

Y es muy extraño, porque este “defensor de la democracia” y de una axiología moral y social “blandas” afirma que el modelo que lo inspira es el de la Venezuela de Hugo Chávez. (entrevista con Amela) ¡Es extraño! Alguien que defiende dicho modelo, un relativista y un blando seguramente no es.

Cristianismo: el cristianismo sería la principal causa de todos nuestros males. Como todo liberal * gnóstico y ateísta, repite clichés de ese tipo, sin hacer la más mínima alusión a la doctrina social de la Iglesia, con su propuesta de la co-participación obrera en la industria, la redistribución de la riqueza nacional y la seguridad social, o a las severas críticas de Juan Pablo II a los efectos del liberalismo económico en la encíclica Centesimus annus. Intelectuales como Vattimo no se cansan de asociar a la Iglesia católica con el fascismo, pero jamás aclararán que en Alemania, fueron los protestantes luteranos y no los católicos los aliados del socialismo-nacional; Vattimo jamás se preocupará en nombrar a un cardenal que se inmoló en una lucha antifascista como Michael von Faulhaber junto a la encíclica „Mit brennender Sorge“ (“Con ardiente inquietud”), donde la Iglesia condenó públicamente a la barbarie hitlerista. Vattimo dice ser comunista, pero jamás dirá que fue el Vaticano el primer Estado en reconocer a la URSS con el fin de poder asistir a su población ante la enorme menesterosidad y miseria dejada por la Primera Guerra Mundial. (Holmes & Bickers, 2010, pp. 269 ss.)

Vattimo dice ser católico, sí, pero su catolicismo es en verdad una pléyade subjetivista de diversas y heréticas hibridaciones conceptuales: marxismo con neokantismo, nietzscheanismo de izquierda (diría Nolte) con insumos de Heidegger, así como liberalismo, teoría hermenéutica y posmodernidad. Dice ser católico porque el cristianismo temprano era ya una forma de comunismo. En suma, Vattimo posee de católico lo demarcado hasta los límites fonéticos de la palabra “católico”, pero no más allá. Propone la creencia en un “Dios kenótico”, esto es, un Dios a la medida de los misterios de la Encarnación, de un Dios simpático y caritativo (sic) hecho hombre que se dejó asesinar por amor, pero abierto al relativismo ético y moral del mundo tardo-moderno (posmoderno). Un Dios a la medida del mundo imaginario y simbólico de Vattimo, sin dudas, así como a la medida del establishment liberal * y del pensamiento políticamente correcto. Un “cristianismo blando” como él mismo lo llama. Nosotros lo denominaríamos en cambio “gnosticismo cabalístico”, siguiendo a Julio Meinvielle, una de las innumerables resurrecciones de las ya viejas desviaciones  gnósticas paganas, nutridas de elementos esotéricos y anticristianos. Nuestro Condottiero posee otra obra llamada: Después de la Cristiandad. Por un cristianismo no religioso. Ilustrativo nombre que ya mucho deja intuirse; caldo de cultivo donde la fe del católico se disuelve lentamente en lo que él llama pluralidad babélica de relatos sobre el mundo.  (2004, p. 32)

Vattimo está en la libertad de creer en cualquier macaneo gnosticista que él desee mentar, pero que no diga que es católico y cristiano, porque no lo es.  Vattimo se vale de la muletilla del catolicismo para ser políticamente correcto en Italia, pero en él la fe es una somera cáscara vacía con la rúbrica de los democristianos de izquierda.  Él mismo denomina al  dios de su sistema filosófico un “Dios débil”; dios sujeto a la mera disposición subjetivista de la interpretación hermenéutica. (2010, p. 71) Más aún: afirma que Cristo era ya un “hermeneuta caritativo”, alguien que se hizo Mesías por el mero hecho de interpretar subjetivamente las Escrituras. (2010, p. 84) No sólo eso, sostiene que Voltaire “era mejor cristiano que los jesuitas”. (2010, p. 86) Esto es muy grave, puesto que Vattimo no dice que Voltaire era accionista de compañías esclavistas, y que además, en calidad de masón, era un autoproclamado enemigo de la Iglesia. Todo esto se trata de una aberración extrema y de una profunda herejía.

Sería interesante preguntarse si Vattimo esté acaso intentando infiltrar su pensamiento en el Vaticano. Es que vemos un acuciado reblandecimiento de la doctrina católica en estos últimos tiempos. Ha declarado recientemente que es un “fan o hincha” de Bergoglio, según él, alguien que sí ha sabido leer los Evangelios. Preocupante. Dime quién te rinde loas y te diré quién eres…

“Soy un gran partidario de Bergoglio, un fan o un hincha; pero, efectivamente, ha dado una vuelta interesante, un cambio radical de la imagen de la Iglesia Católica porque una parte del problema de la Iglesia en el mundo contemporáneo es la imagen que tiene la gente de ella. En efecto, los papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, habían llevado a la Iglesia a cometer un suicidio por un extremo rigor ético sexual vinculado con la prohibición del uso de profiláctico, uno, y por demasiado tradicionalista, el otro.” (MDZ radio)

Quizás un buen día de estos amanezcamos y lo de menos sería si acaso las mujeres se vuelven sacerdotes: en pos de un “cambio de paradigma” veríamos banderas del gay rainbow cubriendo los altares de los templos y al Sanedrín deicida desplazando la santa liturgia católica en aras de un ecumenismo blando y tolerante de los tiempos.  De hecho esto ya ha estado ocurriendo en lugares como Buenos Aires. Ningún pensador serio podría decir que es católico a la vez que se defiende toda esta miríada a imagen y semejanza de un capricho subjetivista de la razón impura como hace Vattimo. Rechazamos desde aquí su sistema de pensamiento, pensamiento diseñado como ofrenda para el altar del nihilismo contemporáneo. Le llegue desde aquí nuestro rechazo.

 

* Utilizamos la expresión -“liberalismo”- en el sentido de los “left liberals” de USA

Fuentes:

 

  • Amela, Víctor. (2012, 29 de noviembre) Gianni Vattimo: “Sólo un comunismo débil puede salvarnos”. Clarín. Recuperado de http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/Giann-Vattimo-Solo-un-comunismo-debil-puede-salvarnos_0_819518279.html
  • Entrevista a Vattimo (2015) MDZ Radio/Periodista digital. Recuperado de http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2015/05/17/gianni-vattimo-el-banco-vaticano-es-el-banco-de-la-mafia-iglesia-religion-dios-jesus-papa.shtml
  • Holmes, Derek & Bickers, Bernard. (2010) Una breve historia de la Iglesia Católica. Buenos Aires: Océano.
  • Meinvielle, Julio. (1955) De la Cábala al progresismo. Buenos Aires: Epheta.
  • Vattimo, Gianni (2004) Después de la Cristiandad. Por un cristianismo no religioso. Buenos Aires: Paidós.
  • Vattimo, Gianni. (2010) Adiós a la verdad. Barcelona: Gedisa.
  • Vattimo, Gianni: Actividades y mociones parlamentarias:http://www.europarl.europa.eu/meps/en/4398/GIANNI_VATTIMO_activities.html



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