Breaking bad: Cómo la economía impacta en nuestra mente. /Breaking bad: How Economy impacts our minds.

“Con cien dólares se podían comprar hileras de casas de seis pisos en la Kurfürstendamm; las fábricas no costaban más, al cambio del momento, que antes una carretilla. Unos adolescentes que habían encontrado una caja de jabón olvidada en el puerto se pasearon durante meses en automóvil y vivieron como reyes con sólo vender cada día una pastilla, mientras que sus padres, antes gente rica, andaban por las calles pidiendo limosna. Había repartidores que fundaban bancos y especulaban con todas las monedas extranjeras.”

Stefan Zweig (El mundo de ayer)

“Toda la degradación de esta época que va discurriendo se evidencia en que, a modo de movimiento de reacción, no es capaz de desencadenar otra cosa que el parloteo de aficionados y el bullicio de una ‘ciencia política’”.

Martin Heidegger (Cuadernos Negros)

 

Breaking bad: Cómo la economía impacta en nuestra mente.

Muchos se preguntarán qué pueden tener que ver Economía y Psicología. En este artículo de reflexión mostraré, descriptiva y explicativamente, que tienen que ver bastante. Este es un artículo más psicológico que económico, naturalmente, pero es necesario dar una breve noción de lo que aquí entendemos por economía. Aquí nos referiremos a la economía como la esfera perteneciente a la acción humana de los intercambios o “praxeología”. Para Ludwig von Mises, ese gran pensador y economista, la praxeología es el terreno del estudio de los intercambios libres y la cooperación social a través del mercado (p. 78), basado en relaciones libres y espontáneas, y posee como fin estudiar los medios que los individuos emprenden para satisfacer tales necesidades en una comunidad. Por tanto, la praxeología estudiaría la esfera de la acción humana consciente e intencional para alcanzar esto mismo. Pero hay algo en lo cual tendré que discrepar con von Mises. Él era economista e historiador, y yo psicólogo, y dicha cuestión es precisamente ésta:

“La acción humana es conducta consciente; movilizada voluntad transformada en actuación, que pretende alcanzar precisos fines y objetivos; es consciente reacción del ego ante los estímulos y las circunstancias del ambiente; es reflexiva acomodación a aquella disposición del universo que está influyendo en la vida del sujeto.” (p.35)

Para von Mises, quizás meramente por cuestiones epistemológicas, en su intento de definir con precisión la acción humana, ello lo lleva a excluir las causalidades psicológicas inconscientes detrás de la acción humana misma. Pero para un psicólogo, esto es impensable. Además, los conocimientos de von Mises sobre psicología están embebidos por el psicoanálisis y no iban mas allá de eso, pseudociencia que impregnaba la bella Austria donde tanto von Mises como Freud habitaban de manera contemporánea. Hoy estamos en otras coordenadas, y la consciencia no es más que un turbio reflejo de cientos de procesos automáticos que ocurren en nuestro cerebro, ya determinados incluso por causalidades filogenéticas, es decir, de la evolución de la especie humana. Esto abriría incluso un debate sobre qué es en verdad el libre albedrío, o si acaso tal cosa existe, pero mantengamos foco en nuestro tema.

Hechas estas aclaraciones, hay que explicar para el lector lego qué es la inflación. A continuación, colocamos un breve video explicativo.

Si te interesa entender aun más, recomiendo este resumen de ese gran economista libertario que fue Henry Hazlitt (activar subtítulos “cc”):

La inflación no es otra cosa que una excesiva emisión de papel moneda por un Banco Central (con su máquina de imprimir billetes), por lo tanto, la oferta de dinero en el mercado monetario será excesiva respecto a su demanda (como cualquier producto), y por tanto su valor bajará, porque este dinero no tiene ningún correlato real con un stock ni producción de riqueza reales en dicha sociedad. Es decir, el dinero que Ud. tiene en su bolsillo vale cada vez menos. En otras palabras, pierde poder adquisitivo, y Ud. se vuelve cada vez más pobre a la hora de comprar bienes y servicios. La inflación no posee “causas psicológicas” ni es resultado de sectores malvados de la población, como afirman algunos economistas delirantes y populistas, sino que es un fenómeno estrictamente monetario, una enfermedad de la moneda que obedece a políticos y economistas de dudosos escrúpulos, para quienes la economía está subordinada a la política, sin saber o siquiera aceptar que aquella posee sus propias leyes. Lo que la inflación sí hará es trasformar su psicología, y con eso vamos ahora.

 Un razonamiento práctico:

Piénselo un segundo, es sencillo: si el dinero que Ud. gana cada vez vale menos, y cada vez le cuesta llegar más a fin de mes tras extenuantes jornadas de trabajo de más de 10 horas, ¿acaso Ud. irá por la vida pensando a largo plazo? ¿Irá por la vida pensando en ahorrar, en sentirse motivado trabajando para poder maximizar sus ganancias y ahorros, o recurrirá a la ley del mínimo esfuerzo mientras contempla el amargo rostro de su jefe de cuello blanco, quizás más incompetente que Ud., un pobre funcionario de cuello azul? ¿Será una persona que idee proyectos existenciales basados en la disciplina, la estabilidad y la perseverancia, o acudirá a relacionarse de un modo muy fluido, esporádico, donde los afectos y el sexo van y vienen como las ráfagas de viento en una templada noche de verano? ¿Para qué se va a casar y formar un hogar, con todo el tiempo, energía y dinero que eso requiere, si apenas tiene tiempo para Ud., el dinero apenas le rinde y encima no tiene energía porque trabaja más de 10 horas diarias? Las meras “relaciones de compañerismo” o “amigos con derechos” parecieran sonar más beneficiosas, sin ataduras, sin compromisos. Para colmo, puede que venga un outsider del sistema, entre a su propiedad privada y se lleve su último modelo de Smartphone, el cual le costó mil dólares, que este generoso sistema socialdemócrata le permite que lo compre en 24 cuotas “sin recargo”. Tampoco es un misterio que las sociedades con alta inflación o con políticas que estimulen el desempleo, en combinación con un Estado muy gordo e ineficiente tendrán muchos más crímenes contra la propiedad privada y la vida propia, aumentando la entropía social a todo nivel:

Venezuela y Sudán no aparecen aquí debido a que su caos es tan profundo que ni siquiera pueden suministrar datos relativamente fiables, pero sabemos que Caracas es hoy una de las ciudades más peligrosas del mundo. Se puede ver aquí la inflación de diversos países:

IPC por país

O el siguiente informe:

Y qué mejor que coronar estas arenas movedizas de la existencia humana con unas buenas dosis de alcohol, cannabis y cocaína. Carpe Diem, “la vida es ahora”. Y vaya paradoja, pues esto hasta suena marxista, aquello de que la economía es el destino: die Wirtschaft ist unser Schicksal. En este momento me hallo en un aprieto intelectual, pues nunca pensé que yo iba a sonar como Karl Marx. Estoy sintiendo culpa filosófica, créame.

Un momento, no tan rápido… esto tiene otra explicación. Pero primero vayamos a algunas descripciones históricas de lo que produce la inflación en la psicología, en la moral y los valores de una sociedad, pasando del orden y la paz, a la perversión y la guerra.

La sociedad del Cabaret y la venganza de la juventud:

Aclaro que “Venganza de la juventud” no es un titular mío, es una expresión de Stefan Zweig. Este escritor en su obra autobiográfica El Mundo de ayer describe excelentemente lo que es el clima cultural y el hedor de una sociedad en la montaña rusa de la inflación, o como decía él, cabalgando en el potro de la inflación, en este caso el fenecido Imperio Austríaco, y luego Alemania en su fase de República de Weimar. No es muy diferente a las conclusiones que Ud. habrá sacado a mis preguntas previas, por lo que transcribiré algunas hermosas citas de Zweig, elocuente escritor:

“Toda una generación de jóvenes había dejado de creer en los padres, en los políticos y los maestros; leía con desconfianza cualquier decreto, cualquier proclama del Estado. La generación de la posguerra se emancipó de golpe, brutalmente, de todo cuanto había estado en vigor hasta entonces y volvió la espalda a cualquier tradición, decidida a tomar en sus manos su propio destino, a alejarse de todos los pasados y marchar con ímpetu hacia el futuro. Con ella había de empezar un mundo completamente nuevo, un orden completamente diferente en todos los ámbitos de la vida. Y, naturalmente, los comienzos fueron impetuosos, exagerados y hasta brutales. Todos y todo lo que no era de la misma edad era considerado como caduco. En vez de viajar con los padres, como antes, rapazuelos de once y doce años, en grupos organizados y sexualmente bien instruidos, cruzaban el país como “aves de paso” en dirección a Italia o al mar del Norte.”

Como Ud. ve, eso del “libertinaje de los jóvenes” no es tan nuevo, Zweig se refiere a los años 20s y 30s del siglo XX. Hubo toda una revolución cultural en las artes plásticas y el teatro, donde el sexo y el hedonismo estaban a la orden del día, así como también un verdadero boom de consultorios sexológicos, revistas sexológicas y pornográficas, afiches, películas y una industria de preservativos que batió records mundiales: entre 80 y 90 millones de preservativos fabricados por año. (Weitz, 2009, pp. 346 ss.) También proliferaron los bares homosexuales y la homosexualidad representada en el arte, así como el feminismo y el abortismo. Surgió un nuevo modelo ideal de mujer: la Bubikopft, la mujer bailarina con el pintoresco gorrito de salón, de cuerpo esbelto, sexualmente atrevida y liberal, fumadora y carente de instinto maternal. (Weitz, 2009, pp. 355-358) Los vínculos entre hombre y mujer en este enrarecido clima ya no se valoraban en términos de amor, sino que ahora las relaciones eran “relaciones de compañerismo”, cuyos únicos límites eran el compromiso afectivo, el embarazo no deseado y las enfermedades venéreas. Film Cabaret:

Y le digo más, si vamos a Grecia o a Roma antiguas, en ciertos períodos encontraremos cosas similares. Ahora ponga atención en esto:

“En las escuelas, siguiendo el modelo ruso, se creaban sóviets escolares que controlaban a los maestros e invalidaban los planes de estudio porque los niños debían y querían aprender sólo aquello que les venía en gana. Por el simple gusto de rebelarse se rebelaban contra toda norma vigente, incluso contra los designios de la naturaleza, como la eterna polaridad de los sexos. Las muchachas se hacían cortar el pelo hasta el punto de que, con sus peinados a lo garçon, no se distinguían de los chicos; y los chicos, a su vez, se afeitaban la barba para parecer más femeninos; la homosexualidad y el lesbianismo se convirtieron en una gran moda no por instinto natural, sino como protesta contra las formas tradicionales de amor, legales y normales.”

¿Le suena familiar esto a la “crisis de la educación” y otros fenómenos culturales…? ¿Adolescentes díscolos y padres que agreden a profesores…? Otra cita de época:

“La nueva pintura dio por liquidada toda la obra de Rembrandt, Holbein y Velázquez e inició los experimentos cubistas y surrealistas más extravagantes. En todo se proscribió el elemento inteligible: la melodía en la música, el parecido en el retrato, la comprensibilidad en la lengua. Se suprimieron los artículos determinados, se invirtió la sintaxis, se escribía en el estilo cortado y desenvuelto de los telegramas, con interjecciones vehementes; además, se tiraba a la basura toda literatura que no fuera activista, es decir, que no contuviera teoría política. La música buscaba con tesón nuevas tonalidades y dividía los compases; la arquitectura volvía las casas del revés como un calcetín, de dentro a afuera; en el baile el vals desapareció en favor de figuras cubanas y negroides; la moda no cesaba de inventar nuevos absurdos y acentuaba el desnudo con insistencia.”

Es extraño: y no se si Zweig me habla de Alemania o de Uruguay y su “arte callejero” (fotografía tomada por mi mismo):

Sobre la música, Ud. es un lector inteligente… sin comentarios, al igual que la sintaxis de la neolengua de “los chiques”.

Qué curioso esto, dado que vivimos rodeados de “new Age” y psicólogos y curanderos eclécticos del alma de todos los colores:

“¡Qué época tan alocada, anárquica e inverosímil la de aquellos años en que, con la mengua del valor del dinero, todos los demás valores anduvieron de capa caída en Austria y en Alemania! Una época de delirante éxtasis y libertino fraude, una mezcla única de impaciencia y fanatismo. Todo lo extravagante e incontrolable vivió entonces una edad de oro: la teosofía, el ocultismo, el espiritismo, el sonambulismo, la antroposofía, la quiromancia, la grafología, las enseñanzas del yoga indio y el misticismo de Paracelso. Se vendía fácilmente todo lo que prometía emociones extremas más allá de las conocidas hasta entonces: toda forma de estupefacientes, la morfina, la cocaína y la heroína; los únicos temas aceptados en las obras de teatro eran el incesto y el parricidio y, en política, el comunismo y el fascismo; en cambio, estaba absolutamente proscrita cualquier forma de normalidad y moderación.”

Créame estimado lector: no se dónde estoy, si en Uruguay o en Weimar, ¿o quizás en Innsbruck cerca del Danubio…?

Una penúltima cita de Zweig, que nos permite pasar a cosas curiosas que nos ilustra un gran historiador:

“Las sociedades secretas, saturadas de homosexuales, ya eran más poderosas de lo que sospechaban los dirigentes de la República de entonces, los cuales, consecuentes con su idea de libertad, dejaban las manos libres a todos aquellos que querían suprimir para siempre la libertad en Alemania.”

Yo no se bien qué será eso de “sociedades secretas” (y no me dan ganas de saberlo, aunque lo sospecho), pero aquí podemos pasar a cómo el historiador Eric Weitz nos describe lo que sucedió en la República de Weimar.

Breaking bad, yéndose todo al diablo:

La República de Weimar fue el Frankenstein que la Primera Guerra Mundial parió; se vino abajo el Imperio Prusiano y Alemania se volvió un cuadro surrealista cuyos pintores son aun discutibles y misteriosos. El alemán dejó de ser propiamente alemán, ese sujeto caracterizado por el amor al orden, la eficiencia, la altísima cultura, las formas apolíneas en el arte, la cordialidad, la disciplina, el hogar, la belleza, el ahorro y el trabajo. Entre el año 20 y el 23, Alemania llegó a tener un circulante monetario -es decir, inflación- de 92,000,000,000,000,000 de marcos, bajo un gobierno socialdemócrata (cualquier similitud con el presente no es coincidencia). Un alemán podía estar tomando un café en Berlín, y al comenzar a beberlo costaba 5 mil marcos. Al pedir la cuenta al mozo, costaba 8 mil marcos. (Butler & Schuettinger, Kindle edition). Y arribó el caos social. Adolfo comenzó a dar sus primeros discursos en las cervecerías.

El historiador Eric Weitz nos describe cosas asombrosas: florecieron como hongos los cabarets de prostitutas y travestis. Zweig ya nos cuenta que:

“Creo conocer bastante bien la historia, pero, que yo sepa, nunca se había producido una época de locura de proporciones tan enormes. Se habían alterado todos los valores, y no sólo los materiales; la gente se mofaba de los decretos del Estado, no respetaba la ética ni la moral, Berlín se convirtió en la Babel del mundo. Bares, locales de diversión y tabernas crecían como setas [hongos]. Lo que habíamos visto en Austria resultó un tímido y suave preludio de aquel aquelarre, ya que los alemanes emplearon toda su vehemencia y capacidad de sistematización en la perversión. A lo largo de la Kurfürstendamm se paseaban jóvenes maquillados y con cinturas artificiales, y no todos eran profesionales; todos los bachilleres querían ganar algo, y en bares penumbrosos se veían secretarios de Estado e importantes financieros cortejando cariñosamente, sin ningún recato, a marineros borrachos. Ni la Roma de Suetonio había conocido unas orgías tales como lo fueron los bailes de travestis de Berlín, donde centenares de hombres vestidos de mujeres y de mujeres vestidas de hombres bailaban ante la mirada benévola de la policía. Con la decadencia de todos los valores, una especie de locura se apoderó precisamente de los círculos burgueses, hasta entonces firmes conservadores de su orden. Las muchachas se jactaban con orgullo de ser perversas; en cualquier escuela de Berlín se habría considerado un oprobio la sospecha de conservar la virginidad a los dieciséis años; todas querían poder explicar sus aventuras, y cuanto más exóticas mejor. Pero lo más importante de aquel patético erotismo era su tremenda falsedad.”

No se preocupe, aun no hemos llegado a tanto. ¿O sí? No estoy seguro. Créanme que, a pesar del libertinaje exacerbado del que se habla hoy, en aquel contexto no nos envidiaban demasiado. La naturaleza humana es bastante inmutable a pesar de las vicisitudes históricas.

Weitz nos narra cómo súbitamente cambiaron el arte, la arquitectura, el cine: la industria pornográfica tuvo un sharp increase como pocas veces en Occidente. Berlín: antes sede de una cultura superior, ahora se volvió desenfrenada, obsesionada por el cuerpo y el sexo. (p. 57) Famoso era el cabaret “Linden” (whiskería Los Tilos), precisamente en el boulevard Unter den Linden de Berlín.

La nueva arquitectura (Bruno Taut)

 

Pinturas de George Grosz y Ernst Kirchner: nuevo arte

 

Y pensar que nuestra época cree haber inventado algo nuevo… la historia nos enseña que seamos cuidadosos… nunca se sabe cuándo llegará la hora de una Revolución Conservadora si todo esto persiste demasiado. Recordemos aquella famosa frase de Charles de Gaulle a los hippies del 68: muchachos, se terminó el recreo. Porque el ser humano se aburre hasta de sus propios paroxismos hedónicos, hasta que finalmente llega el anhelo del orden y la paz. Incluso en la mente de los hedonistas cuando están a solas esto es algo que ocurre en su fuero íntimo y no saben cómo manejar esa horrible angustia. Como canta el propio Mick Jagger, I can’t get no satisfaction…  ¿Serán felices estos sujetos a pesar de su dinero…?

Además, este hedonismo exacerbado y a veces hasta patéticamente fingido, aguijoneado a la fuerza con sustancias psicoactivas, instigado desde un presunto discurso de la libertad, ¿no termina acaso cosificando a la mujer…? Habría que preguntarles a las feministas de la tercera ola qué opinan de las pinturas de George Grosz. Quizás de un “Grosz” no puedan pronunciar cosa alguna, la corrección política no se los permite, pues por encima del feminismo hay otras agendas como el multiculturalismo y otras cosas.

Llegará el momento en donde las clases trabajadoras le pedirán al Estado que proteja a la juventud de la Schmutz und Schund, de la inmundicia y la basura. Y estos procesos no son de guante blando. No es que lo diga yo, así lo reclamaba el célebre escritor Premio Nobel Thomas Mann en aquella época, de quien no se puede decir que era precisamente un fascista, dados sus famosos discursos radiofónicos contra Hitler editados como “Oíd alemanes”.

Los seres humanos somos bastante predecibles, incluso en nuestra estupidez. Butler & Schuettinger nos explican cómo es que, desde hace 40 siglos, cuando la inflación se va de las manos al político de turno, hacemos lo mismo de siempre: control de precios y salarios.

Les sucedió a los egipcios, a los sumerios, a los babilonios, a los romanos con Diocleciano y Nerón, en la Edad Media, en la revolución francesa, en la Unión Soviética, en Argentina, donde sea, incluso en Estados Unidos con Roosevelt, Carter, etc.

Somos irremediablemente estúpidos. Por ej., se dice y se enseña en los secundarios que lo que desató la revolución francesa fue el hambre del campesinado, pues este en teoría arañaba la tierra en busca de hierbas para comer… lo cierto es que el centralismo jacobino y estatista del genocida Robespierre, basado en estos controles y topes máximos, produjeron graves desabastecimientos de la harina y otros cereales. Mucha gente murió de hambre, sin contar los guillotinados. Pero incluso a Robespierre le llegó su hora, y su propia guillotina lo guillotinó a él. Cuando lo conducían a la Guillotina, las muchedumbres le gritaban “ahí vas, máximo”. Se referían a los topes máximos que había decretado el tirano, lo cual rimaba con su nombre de pila Maximilien.

¿Te suena familiar todo esto…?

 

Un breve esbozo psicológico:  

Había mencionado que no me convencía quedarme con la vieja hipótesis de Marx de que la economía es el destino. Pero Marx también decía que era la clase materialmente dominante la que define la ideología de la clase dominada. De no ser porque yo no creo en la teoría de clases, tendría que darle la razón a Marx, dado que el propio Zweig menciona cómo un montón de “especuladores” fueron los máximos beneficiados de todo aquel proceso en Austria y Alemania. No citaré sus apellidos por temor a la policía del pensamiento, pero al menos por ahora somos libres de leer libros.

Entonces, dado que este es un artículo de divulgación y no un paper académico, le propongo otra explicación alternativa. Abraham Maslow fue un gran psicólogo del siglo XX. A continuación, mostramos una representación de su teoría de la personalidad:

 

Como Ud. observará, la personalidad posee una jerarquía de necesidades. Para funcionar adecuadamente en su motivación, estas necesidades deben estar adecuadamente reguladas y equilibradas. La necesidad máxima es la auto realización del individuo. No podemos resumir toda la teoría de Maslow aquí, pero le menciono algo interesante: no hay sentido y posibilidad de auto realización sin sentido del deber y el esfuerzo individuales. Lea a Maslow, al menos en Wikipedia.

Mi hipótesis es: la socialdemocracia, con su inflación, su Welfare y sus discursos de libertad y hedonismo, invierten la pirámide de Maslow, y coloca arriba lo que debería estar abajo, y viceversa. Si el hedonismo desenfrenado es su máximo ideal, me temo que está en problemas existenciales. Y esto, en el fondo, es conductismo puro; la socialdemocracia, con su ingeniería social es toda una suerte de conductismo sociológico.

¿Será eso por lo que, en esta sociedad de tantas libertades y placeres, funcionamos a fuerza de Prozac y ansiolíticos…?

Andrés Irasuste

 

“With one hundred dollars you could buy rows of six-story houses in the Kurfürstendamm; the factories cost more, at the time of the change, than before a wheelbarrow. Teenagers who had found a box of forgotten soap in the port go for months by car and lived like kings just by selling a pill every day, while their parents, formerly rich people, walked the streets asking for alms. There were dealers who founded banks and speculated on all foreign currencies.”

Stefan Zweig (The World of Yesterday)

 “All the degradation of this era that is happening is evidenced in that, as a reaction movement, it is not capable of triggering anything other than the chattering of fans and the hustle and bustle of a ’political science’.”

Martin Heidegger (Black Notebooks)

Breaking bad: How Economy impacts our minds.

Many will wonder what Economics and Psychology may have to do to each other. In this reflection article I will show, descriptively and explanatory, that they have to do a lot, actually. This is a more psychological than economic article, of course, but it is necessary to give a brief notion of what we understand here as economics. Here we will refer to economics as the sphere belonging to the human action of exchanges or “praxeology.” According to Ludwig von Mises, that great thinker, praxeology is the field of the study of free exchanges and social cooperation through the market (p. 78), based on free and spontaneous relations, and it aims to study the means that individuals undertake to meet such needs in a community. Therefore, praxeology would study the sphere of conscious and intentional human action to achieve this. But there is something I will have to disagree with von Mises. He was an economist and historian, and I am a psychologist, and the issue is precisely this:

“Human action is conscious behavior; mobilized it will transformed into action, which aims to achieve precise goals and objectives; it is conscious reaction of the ego to the stimuli and the circumstances of the environment; it is reflective accommodation to that disposition of the universe that is influencing the life of the subject.” (p. 35)

Concerning to von Mises, perhaps merely for epistemological reasons, in his attempt to define precisely human action itself, this leads him to exclude the unconscious psychological causalities behind human action. But for a psychologist like me, this is unthinkable. In addition, von Mises’s knowledge of psychology is embedded in psychoanalysis and did not go beyond that, a pseudoscience that permeated beautiful Austria where both von Mises and Freud lived at the same time. Today we are at other coordinates, and consciousness is nothing more than a murky reflection of hundreds of automatic processes that occur in our brain, already determined even by phylogenetic causalities, that is, the evolution of the species. This would even open a debate about what free will really is, or if such a thing exists, but let’s focus on our subject.

Having made these clarifications, we must explain to the simple reader what inflation is. Next, we put a brief explanatory video here:

If you are interested in understanding even more, I recommend this summary of the great libertarian economist who was Henry Hazlitt:

 

Inflation is nothing more than an excessive issuance or emission of currency paper by a Central Bank (with its currency printing machine), therefore, the money supply in the money market will be excessive with respect to its demand (like any other product), and therefore its value will fall, because this money has no real correlation with a real stock or production of wealth in that society. That is, the money you have in your pocket is worth less and less and less. In other words, you lose purchasing power, and you become increasingly poor when buying goods and services. Inflation does not have “psychological causes” nor is it the result of wicked sectors of the population, as some delusional and populist economists claim, but it is a strictly monetary phenomenon, a currency disease that is due to politicians and economists of doubtful scruples, to who the economy is subordinate to politics, without knowing or even accepting that economy has its own laws. What inflation will do is transforming your psychology, and with that we go now.

A practical reasoning:

Think about it just for a second, it’s simple: if the money you earn each time is worth less, and each time it costs you to arrive more at the end of the month after stressful work days of more than 10 hours, will you go through life thinking long-term? Will you go through life thinking about saving, feeling motivated working to maximize your profits and savings, or maybe resorting to the law of minimal effort while contemplating the bitter face of your white-collar boss, perhaps more incompetent than you, a poor blue-collar worker? Will this be a person who devises existential projects based on discipline, stability and perseverance, or will he come to interact in a very fluid, sporadic ways, where affections and sex come and go like gusts of wind on a temperate night of summer? Why are you going to get married and form a home, with all the time, energy and money that that requires, if you barely have time for yourself, the money hardly yields to you and on top of it you don’t have energy because you work more than 10 hours a day? The mere “relationships of companionship” or “friends with rights” seem to sound more beneficial, without ties, without compromises. To top it all, an outsider of the system may come, enter your private property and take your latest Smartphone model, which costed you a thousand dollars, which this generous social-democratic system allows you to buy it in 24 installments with “no extra charge”. Nor is it a mystery that societies with high inflation or policies that stimulate unemployment, in combination with a very fat and inefficient State will have many more crimes against private property and persons’ lives, increasing social entropy at all levels:

Venezuela and Sudan do not appear here because their chaos is so deep that they cannot even provide relatively reliable data, but we know that Caracas is today one of the most dangerous cities in the whole world. We can see here the inflation per country:

CPI per country

And what better than to crown these quicksands of human existence with a good dose of alcohol, cannabis and cocaine? Carpe Diem, “life is now”. And what a paradox, because this even sounds Marxist, that the economy is destiny: die Wirtschaft ist unser Schicksal. At this moment I am in an intellectual predicament, because I never thought that I would sound like Karl Marx. I’m feeling philosophically guilty, believe me.

But…one moment, not so fast … this has another explanation. But first let’s go to some historical descriptions of what produces inflation in psychology’s people, in the morals and values ​​of a society, from order and peace, to perversion and war.

Cabaret society and the revenge of youth:

I clarify that “Revenge of youth” is not a headline of mine, it is an expression of Stefan Zweig. This writer in his autobiographical work The World of Yesterday excellently describes what is the cultural climate and the stench of a roller coaster society of inflation, or as he said, riding on the colt of inflation, in this case the deceased Austrian Empire, and then Germany in its Weimar Republic phase. It is not very different from the conclusions that you will have drawn about my previous questions, so I will transcribe some beautiful quotes from Zweig, an eloquent writer:

“A whole generation of young people had stopped believing in parents, politicians and teachers; I read with suspicion any decree, any proclamation of the State. The post-war generation suddenly emancipated itself brutally from everything that had been in force until then and turned its back on any tradition, determined to take its own destiny into its hands, to move away from all past and march with impetus towards the future. A completely new world was to begin with her, a completely different order in all walks of life. And, naturally, the beginnings were impetuous, exaggerated and even brutal. Everyone and everything that was not the same age was considered as expired. Instead of traveling with parents, as before, ‘rapazuelos’ eleven and twelve, in organized and sexually well-trained groups, they crossed the country as “birds of passage” in the direction of Italy or the North Sea.”

As you see, that “youth debauchery” is not so new, Zweig refers to the 20s and 30s of the twentieth century. There was a whole cultural revolution in the plastic arts and the theater, where sex and hedonism were the order of the day, as well as a true boom of sexological offices, sexological and pornographic magazines, posters, films and a condom industry that broke world records: between 80 and 90 million condoms manufactured per year. (Weitz, 2009, pp. 346 ff.) Homosexual bars and homosexuality represented in art, as well as feminism and abortion, also proliferated. A new ideal model of woman emerged: the Bubikopft, the woman dancer with the picturesque lounge hat, with a slender body, sexually daring and liberal, a smoker and lacking of maternal instinct. (Weitz, 2009, pp. 355-358) The links between men and women during  this new climate were no longer valued in terms of love, but now relationships were “relationships of fellowship,” which the only limits were affective engagement, unwanted pregnancy and venereal diseases. Film Cabaret:

And I can tell you more, if we go to ancient Greece or Rome, in certain periods we will find similar things. Now pay attention to this:

“In schools, following the Russian model, school soviets were created that controlled the teachers and invalidated the curricula because the children should and wanted to learn only what they wanted. For the simple pleasure of rebelling they rebelled against any current norm, even against the designs of nature, such as the eternal polarity of the sexes. The girls had their hair cut to the point that, with their garçon hairstyles, they were not distinguished from the boys; and the boys, in turn, shaved their beards to look more feminine; homosexuality and lesbianism became a great fashion not by natural instinct, but as a protest against traditional forms of love, legal and normal. ”

Does this sound familiar to the “education crisis” and other cultural phenomena…? Mischievous teenagers and parents who attack teachers …? Another vintage date:

“The new painting took all the work of Rembrandt, Holbein and Velázquez as liquidated and began the most extravagant Cubist and surrealist experiments. The intelligible element was banned in everything: the melody in the music, the resemblance in the portrait, the comprehensibility in the language. The determined articles were deleted, the syntax was reversed, it was written in the cut and developed style of the telegrams, with vehement interjections; In addition, all literature that was not activist was thrown away, that is, that which did not contain political theory. Music tenaciously sought new tones and divided the measures; the architecture turned the houses upside down like a sock, from inside to outside; in the dance the waltz disappeared in favor of Cuban and negroid figures; fashion kept inventing new absurdities and accentuated the nude with insistence.”

It’s strange: and I don’t know if Zweig tells me about Germany or Uruguay and its “street art” (photo taken by myself in Montevideo):


About music, you are an intelligent reader … let’s remain without comments, as is the syntax of the new Orwellian language of “the guys”.

How curious is all this, since we live surrounded by “new Age” and eclectic psychologists and healers of our souls:

“What a crazy, anarchic and implausible era of those years when, with the diminution of the value of money, all other values ​​were in the doldrums in Austria and Germany! A time of delirious ecstasy and swinger fraud, a unique blend of impatience and fanaticism. Everything extravagant and uncontrollable then lived a golden age: theosophy, the occult, spiritism, sleepwalking, anthroposophy, palmistry, graphology, the teachings of Indian yoga and the mysticism of Paracelsus. Everything that promised extreme emotions beyond those known until then was easily sold: all forms of narcotics, morphine, cocaine and heroin; the only subjects accepted in the plays were incest and parricide and, in politics, communism and fascism; on the other hand, any form of normality and moderation was absolutely banned. ”

Believe me, dear reader, I don’t know where I am, whether in Uruguay or Weimar, or maybe in Innsbruck near the Danube …?

A penultimate quote of Zweig, which allows us to move on to curious things that a great historian illustrates:

“The secret societies, saturated with homosexuals, were already more powerful than the leaders of the Republic suspected then, which, consistent with their idea of ​​freedom, left the hands of all those who wanted to suppress freedom forever Germany.”

I don’t know what that “secret societies” will be (and I don’t want to know, though I suspect it), but here we can go on to how historian Eric Weitz describes what happened in the Weimar Republic.

Breaking bad, leaving everything to hell:

The Weimar Republic was the Frankenstein that World War I bore; the Prussian Empire collapsed, and Germany became a surrealist painting whose painters are still doubtful and mysterious. The German ceased to be properly German, that subject characterized by the love of order, efficiency, the highest culture, apollonian forms in art, cordiality, discipline, home, beauty, savings and work. Between the year 20 and 23, Germany came to have a monetary currency – that is, inflation – of 92,000,000,000,000,000 marks, under a social democratic government (any similarity with the present is not a coincidence). A German could be having coffee in Berlin, and at the beginning of drinking it cost 5 thousand marks. When asking the bill to the waiter, it cost 8 thousand marks. (Butler & Schuettinger, Kindle edition). And social chaos arrived. Adolf began giving his first speeches at the breweries.

The historian Eric Weitz describes amazing things: the cabarets of prostitutes and transvestites flourished like mushrooms. Zweig already tells us that:

“I think I know the story quite well, but, as far as I know, there has never been a time of madness of such enormous proportions. All values ​​had been altered, and not just the materials; people mocked the State decrees, did not respect ethics or morals, Berlin became the Babel of the world. Bars, entertainment venues and taverns grew like mushrooms. What we had seen in Austria was a shy and soft prelude to that coven, since the Germans used all their vehemence and systematization capacity in perversion. Throughout the Kurfürstendamm, young people with makeup and artificial waists were walking, and not all were professionals; all the high school students wanted to earn something, and in shady bars there were secretaries of state and important financiers affectionately courting drunk sailors affectionately. Not even the Roma of Suetonius had known orgies such as the transvestite dances of Berlin, where hundreds of men dressed as women and women dressed as men danced before the benevolent gaze of the police. With the decline of all values, a kind of madness seized precisely the bourgeois circles, until then firm conservatives of their order. The girls boasted proudly of being wicked; at any school in Berlin, the suspicion of preserving virginity at sixteen ladies would have been considered an opprobrium; They all wanted to be able to explain their adventures, and the more exotic the better. But the most important thing about that pathetic eroticism was its tremendous falsehood.”

 

Don’t worry, we haven’t reached that much yet. Or have we? I’m not sure. Believe me that, despite the exacerbated debauchery spoken of today, in that context they did not envy us too much. Human nature is quite immutable despite historical vicissitudes.

Weitz tells us how arts, architecture and cinema suddenly changed: the pornographic industry had a sharp increase as rarely in the West. Berlin: formerly the seat of a superior culture, it now became rampant, obsessed with body and sex. (p. 57) Famous was the “Linden” cabaret, precisely on the Unter den Linden boulevard in Berlin.

  Bruno Taut: new designs

Naively we use to think we invented something new … history teaches us to be careful … you never know when the time will come for a Conservative Revolution if all this persists too much. Recall that famous phrase of Charles de Gaulle to the hippies of May 68: boys, recess is over. Because the human being is bored even of his own hedonic paroxysms, until finally the yearning for order and peace comes. Even in the minds of radical hedonists when they are alone this is something that happens in their intimate subjectivity and they don’t know how to handle that horrible anguish. As Mick Jagger himself sings, I can’t get no satisfaction… Will these subjects be happy despite their money …?

 

 

Paintings of George Grosz and Ernst Kirchner, the new art.

Moreover, this exacerbated hedonism and sometimes even pathetically feigned, forcibly activated with psychoactive substances, instigated from an alleged speech of freedom, does it not end up reifying the woman as a mere object thing…? We should ask the feminists of the “third wave” what they think of George Grosz’s paintings. Perhaps about a “Grosz” they cannot say anything, political correctness does not allow them, because above feminism there are other agendas such as multiculturalism and other things.

The time will come when the working classes will ask the State to protect the youth of the Schmutz und Schund, from filth and garbage. And these processes are not soft glove. It is not that I say it, but the famous Nobel Prize writer Thomas Mann claimed it at that time, who cannot be said to be precisely a fascist, given his famous radio speeches against Hitler edited as “Hey, Hear Germans.”

Human beings are quite predictable, even in our stupidity. Butler & Schuettinger explain to us how it is that, during 40 centuries, when inflation goes from the hands of the politician on duty, we do the same as always: price and salary controls.

It happened to the Egyptians, the Sumerians, the Babylonians, the Romans with Diocletian and Nero, in the Middle Ages, during the French Revolution, in the Soviet Union, in Argentina, wherever, even in the United States with Roosevelt, Carter, and so on.

We are hopelessly stupid. For example, it is said and taught in secondary schools that what unleashed the French revolution was the hunger of the peasantry, as they theoretically scratched the earth in search of herbs to eat … the truth is that the Jacobin centralism and genocidal statist Robespierre, based on those controls and maximum ceilings, produced severe shortages of flour and other cereals. Many people died of hunger, not counting the guillotined. But even Robespierre got his time, and his own guillotine guillotined him. When they led him to the Guillotine, the crowds shouted, “there you go, maximum.” They were referring to the maximum limits that the tyrant had decreed, which rhymed with his first name Maximilien.

Does this sound familiar to you …?

 

A brief psychological outline:

I had mentioned that I was not convinced to stick with Marx’s old hypothesis that economics is destiny. But Marx also said that it was the materially dominant class that defines the ideology of the dominated class. If it were because I do not believe in class theory, I would have to prove Marx right, since Zweig himself mentions how a lot of “speculators” were the maximum beneficiaries of the whole process in Austria and Germany. I will not cite those surnames for fear of the police of thought, but at least for now we are free to read books.

So, since this is an article of dissemination and not an academic paper, I propose another alternative explanation. Abraham Maslow was a great psychologist of the twentieth century. Below, we show a representation of his personality theory:

As you will see, personality has a hierarchy of needs. To function properly in their motivation, these needs must be adequately regulated and balanced. The maximum need is the self-realization of the individual person. We cannot summarize all of Maslow’s theory here, but I mention something interesting: there is no sense and possibility of self-realization without individual sense of duty and effort. Read Maslow, at least on Wikipedia. Please.

My hypothesis is: social democracy, with its inflation, its Welfare and its speeches of freedom and hedonism, reverse Maslow’s pyramid, and place upside down what should be below, and vice versa. If unbridled hedonism is your greatest ideal, I fear you are in existential problems. And this is basically pure behaviorism; Social democracy, with its social engineering is a kind of sociological behaviorism.

Maybe could be that why, in this society of so many freedoms and pleasures, we function by force of Prozac and anxiolytics …?

Andrés Irasuste

Lecturas recomendadas /recommended readings:

  • Butler, Eamonn & Schuettinger, Robert. (1979) Forty Centuries of Wage & Price Controls. How not to fight Inflation. Washington: The Heritage Foundation.
  • Butler, Eamonn & Schuettinger, Robert. 4000 años de control de precios y salarios. Cómo no combatir la inflación. Buenos Aires: Atlántida.
  • von Mises, Ludwig. (1998) Human Action: A Treatise on Economics. Alabama: Mises Institute (USA).
  • von Mises, Ludwig. La acción humana: Tratado de economía. Edición digital EspaEbook.
  • Weitz, Eric. (2007) Weimar Republic. Promise and Tragedy. Amazon: https://www.amazon.com/Weimar-Germany-Eric-D-Weitz/dp/069101695X
  • Weitz, Eric. (2009) La Alemania de Weimar. Presagio y Tragedia. Madrid: Turner Noema.
  • Zweig, Stefan. (1942) El mundo de ayer. Memorias de un europeo. Edición EspaEbook.
  • Zweig, Stefan. (1943) The World of Yesterday. An autobiography. The Viking Press.
  • Mann, Thomas. Deutsche Hörer. Radiosendungen nach Deutschland. Insel Verlag, Leipzig 1970.
  • Maslow, Abraham. (1991) Motivación y personalidad. Díaz de Santos: Madrid.
  • Maslow, Abraham. Motivation and Personality. Amazon: https://www.amazon.com/Motivation-Personality-Robert-Fadiman-Abraham/dp/8131711498/ref=sr_1_3?keywords=abraham+maslow&qid=1566870472&s=books&sr=1-3

 

 

 

 

 




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